30 de noviembre de 2008

Nadie...

Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanza altura con un solo vuelo. Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces. Ni recoge cosechas sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra.
Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones, ni se mete en el barco sin temerle a la tempestad, ni llega al puerto sin remar muchas veces. 
Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas, ni recoge rosas sin sentir sus espinas. Ni tiene el derecho de consumir el amor o la amistad de las personas, si uno mismo no lo produce.
Nadie llega a la otra orilla sin haber ido haciendo puentes para pasar. Ni consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible. Ni reconoce la oportunidad hasta que ésta pasa por su lado y la deja ir.
Nadie debe vivir sin cambiar, ver cosas nuevas, experimentar otras sensaciones, y tener la capacidad de corregir sus errores.
Nadie puede intercambiar un apretón de manos con el puño cerrado. Ni puede vivir en paz con Dios, si no alcanza a vivir en paz consigo mismo...