31 de octubre de 2013

Chat...

Ella se quita su ropa y se recuesta sobre la cama sin ropa interior, enciende su laptop. Luego se sirve un vaso con whisky  coge su pipa le pone tabaco y lo enciende, clikea y se conecta al chat. Ambas sonríen, ambas escriben. Ambas comienzan su noche.

La voz escrita tiene una entonación diferente, en especial la ajena.

La mirada es reemplazada por los signos, las pausas, las ausencias.
El tacto por la descripción minuciosa de los hechos narrados.
El amor es pura imaginación, conjeturas de la excitación, atrevimientos de la seguridad.

Ella se levanta para ir a servirse otro vaso con whisky, ella enciende un cigarrillo. Hace un buen tiempo que se conectan a cierta hora, salvo algunas excepciones que se ven sometidas por la vida cotidiana, con sus compromisos y todo lo que ello implica, sin poder estar una con la otra. Ella es sensible y soñadora, y las palabras escritas por ella, le inducen a soñar más; tiene miedo que lo real no sea real; pero poco a poco se va abriendo. Ella es enérgica y realista, y tiene la impresión de haberla conocido muchos años atrás, se entrega totalmente. Son algo así como una especie de brillante brisa de verano para un tenaz acariciador nocturno.


Ella le pide un instante para ir al baño. Ella también aprovecha ese momento para ir por un vaso con agua. Regresan... ¿Con quién chateas?, pregunta ella sonriendo. Ella le responde, con mi flaquita!... ¿y tú?... Ella le responde, con mi amor!.


Se quedan mirándose a través de la pantalla del computador. Comparten, se conocen, se acompañan y se aman, aunque físicamente lejos una de la otra.